Hoy vengo a hablaros de algo de lo que he sido testigo en muchas ocasiones y a lo que aún no le habÃa puesto nombre: el precio de ser una misma. Es decir, las ganancias y las pérdidas y duelos a las que debemos enfrentarnos por seguir nuestros valores, nuestras necesidades o nuestros ideales.
Esta reflexión nace después de haber podido leer la historia de vida de Elisabeth Kübler-Ross en su libro La rueda de la vida. La conocÃa y puede que la conozcas por ser la que denominó las famosas fases del duelo, pero en su historia, pude ver una pequeña parte del precio que pagó por ser ella misma. Fue una mujer que se enfrentó a los desafÃos de su época, a los mandatos y normas familiares para seguir sus valores y dar sentido a su vida.
Ese dilema sigue estando presente hoy en dÃa: ser lo que quiero ser y hacer lo que quiero hacer o seguir lo que se espera de mà (la sociedad, mis padres, mi pareja, mis amigas…).
El precio por la lealtad a una misma puede ser doloroso, asà que es normal que dé miedo, que tengas dudas o que sea difÃcil. Implica dejar atrás una parte de ti y con ello, tal vez algunas relaciones se pierdan en el camino.
- Puede que tengas que decir adiós a alguna cualidad de ti que te ha dado un lugar, una identidad o que te ha hecho sentir segura en algún momento.
- Puede que necesites replantearte la manera en la que te relacionas con familia y amigos y que haya relaciones que cambien o se pierdan.
- Puede que tengas que revisar tus valores y ver si tienen sentido con cómo eres ahora y hacia dónde quieres ir.
¿Pero sabes qué? Esa es solo una de las partes ya que en esa ambivalencia también hay muchas ganancias:
- La aceptación de quién eres y de lo que quieres.
- Un gran sentido de coherencia, entre lo que eres y haces.
- La libertad de poder decidir y ser.
- La seguridad de que las personas que te acompañan te aceptan.
- Relaciones con lÃmites más sanos y respetuosos.
Asà que, como ves, el precio de ser una misma son duelos que pueden transitarse para llegar a donde quieres: serte fiel a ti. En esta sociedad, esto puede ser complicado y puede que necesites tiempo y espacio para encontrar las ganas, la valentÃa y el apoyo para dar el primer paso: mirar hacia dentro.
Hoy te pregunto:
¿Sientes que puedes ser tú misma en algún lugar? ¿Qué has perdido en el camino? ¿Y qué has ganado?
Gracias por leerme y darnos espacio.
Un abrazo,
Annabel